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Peine y Guardapeine de Ana Benkel

Peine y Guardapeine de Ana Benkel Peine y Guardapeine de Ana Benkel Museo de la Shoá

Museo: Museo de la Shoá (Uruguay)

Inventario: s/d

Clasificación Genérica: Objeto de cuidado personal

Objeto/Documento: Peine y guardapeines

Título: Peine y Guardapeine de Hanka Benkel

Materia/Soporte: Guardapeine: Carey naranja

Peine:Carey naranja

Dimensiones Estuche peine:Longitud=110 milímetros;Anchura=24 milímetros;

Peine:Longitud=108 milímetros;Anchura=27 milímetros;

Descripción Hanka Benkel o Ana Benkel de Vinocour nació en Lodz-Polonia en 1926. Inmigrante perteneciente a una familia judía, sobrevivió a las duras condiciones de vida del ghetto de su ciudad natal y a los campos de concentración nazis de Auschwitz y Stuthoff. Luego de perder a la mayor parte de su familia asesinada por el régimen nazi,fue liberada en 1945. Hacia 1947 llegó a tierras uruguayas para reencontrarse con su hermano Enrique. Aquí se casó y tuvo hijos. Ana dedicó buena parte de su vida a mantener la memoria histórica del holocausto a través del canto y la escritura. Escribió un libro que narra sus vivencias personales y las de otras víctimas de la Segunda Guerra Mundial. En 1965 fue una de las impulsoras de la creación del primer Museo de la Shoá en Sudamérica, localizado en la ciudad de Montevideo. Es una mujer que simboliza la resistencia y la lucha contra la discriminación y la intolerancia, en todas sus expresiones. Para este catálogo, hemos elegido presentarla a través de una pieza cuya historia permite entrever un gesto de rebelión y dignidad, en circunstancias adversas de represión y muerte. Se trata de un peine de carey (en su respectivo estuche), que fue obtenido por Ana en 1944, en el campo de Stuthoff y conservado secretamente hasta su liberación.  actualmente, forma parte de la colección del Centro Recordatorio del Holocausto montevideano. Ana Benkel escribió:

"El pelo me ha crecido un poco. Me acuerdo cuando me lo cortaron. Me había dado mucha lástima, pero ahora me molesta este pelo que parece paja sucia. Siento unas ganas irresistibles de poder asearme un poco y peinarme; de reproducir alguno de los actos cotidianos que no apreciamos en nuestra vida porque nos son naturales, como el aire que respiramos, pero que una vez quitados nos revelan toda su importancia. Así, el hecho de poder lavarme y peinarme se convirtió en una necesidad y le cambié a una señora un trozo de pan, el alimento de todo un día, por un peine. Es un peine de carey rojo con estuche, y aunque le faltan algunos dientes, estoy encantada con el cambio (es lo único que pude conservar hasta hoy día). Con todas mis fuerzas hago lo posible por poder lavarme con la nieve y luego me peino haciéndome la ilusión de que estoy en mi tocador, antes de la guerra, y es como si recuperara algo de mi condición de mujer" (Ana Benkel, 1972).

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